sábado, 6 de junio de 2009

Una tarde póstera


Por fin, después de tanto anuncio y tantos planes, el pasado jueves 4 de junio logramos tener el encuentro filosósofico que nos debíamos con el escritor Leonardo da Jandra. Desde que todo era un plan difuso, supe que sólo hasta escuchar a Leonardo sentado frente a nosotros, tendríamos conciencia total del valor que sus palabras cobran en medio de una globalización que ya no nos deja voltear a ningún lado.

La conferencia fué Un esbozo de la psicología del poder, y da Jandra se permitió abrir muchos ojos, inyectar palabras nuevas en nuestro reducido léxico, gritar, gesticular, escupir groserías que de algún modo sonaban poéticas, responder preguntas, inducir respuestas; incluso se dio tiempo de manifestar su oposición al Psicoanálisis.

Leonardo nos regaló una tarde póstera que no nos merecíamos pero que nunca olvidaremos, y cada quien tiene su ecena favorita: la mía es recoldarle apasionado, con las manos temblorosas, la mirada centrada en las imágenes que evocaba, la voz segura y modulada a la intensidad que el argumento requiriera, y, sobre todo, lo recuerdo ahí, mirándonos, creyendo en nosotros a pesar de que no le hemos dado motivos para hacerlo, y recordándonos que para ser un digno y crítico expositor sólo se requieren dos cosas: conocimiento y pasión.

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