lunes, 8 de junio de 2009

Obligaciones Humanas

Alguna vez esuché decir a Arjona que lo lindo de escribir es que uno es dueño de el destino de las historias que fabrica (cosa que no siempre sucede en la realidad) y ésto me recordó cuando Freud escribió que el sueño diurno es la materia bruta de la manifestación poética.*
Comienzo con estos recuerdos esta entrada porque hoy, con algo de miedo, quiero tener en mis manos el rumbo de esta hipóteisis sin sustento: Hasta ahora los derechos humanos han sido uno de los esfuerzos más loables en contra de las injusticias ocurridas entre semejantes, pero sigue convenciéndome más una alternativa de base kantiana, sin tantos fines protocoloarios y mercadotécnicos, sino más bien funcionales: Las obligaciones humanas.
Para su instauración no harían falta convenciones internacionales en algún lugar de África; no harían falta los trajes elegantes, los peinados perfectos ni los discursos rimbombantes; para su intauración sólo serían necesarios algunos preceptos (cons sus respectivas sanciones específicas en caso de incumplimiento), algunas firmas, y sobre todo, unas cuantas curules ocupadas por hombres comprometidos y no por bultos fotogénicos.
Imagino el primer artículo que no hablaría de todas las bellas variantes de humano que existen ni de el premio que merecemos por el siemple hecho de haber nacido de otro ser humano; más bien diría algo como:
Sea cual sea la condición individual o social (sexual, económica, jurídica, etc.) de cualquier ser humano, todos, conocedores ó no de este tratado, están insoslayablemente obligados a llevar a cabo las imposiciones que de él emanan, adquiriendo asimismo el inherente compromiso de pagar cada falta con las sanciones determinadas para cada caso específico.
Suena dictatorial, pero ahora viene el sustento filosófico...


Continuará...


*Freud S. Introducción al Psicoanálisis.

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