Quizás ya te han escrito suficiente, quizás ya hasta estás harto de escuchar
lo grande que es la historia de tu hazaña y tu verdad,
la magia de tu boina con su estrella de lealtad,
quizás ya te comienzas a enfadar.
Y es que cuando te fuiste no esperabas
transformarte en figura comercial:
tu imagen congelada hoy se encuentra en cualquier lugar,
incluso entre las causas más ajenas a tu ideal,
revistas, ropa, zippos y demás.
Sé que si nos miraras morirías
de rabia y de tristeza una vez más,
por ver que preferimos las palabras que luchar,
y que hemos olvidado uno, dos, treinta Vietnams
que enconmendaste tener que fraguar.
Disculpa comandante por la falta
de respeto a tu lucha sin final,
hoy grita tu mirada con su fuego de inmortal
que sobran las canciones y que falta voluntad
para cambiar lo que debe cambiar,
y me robo una frase que resume tu verdad:
"es el hombre quien muere pero no lo hace su ideal",
prohibiéndonos la opción de claudicar.
Escrita en mi alcoba en alguna tarde del 2007.






