sábado, 28 de noviembre de 2009

"Psicoanálisis de los cuentos de hadas"

Freud scribe en su autobiogrfía refiriéndose a la sexualidad infantil: "pocas cosas de mi teoría han sido tan fuertemente debatidas como la sexualidad infantil, aún siendo una de las cuestiones más fácil y comunmente observables".
De entonces hasta ahora han pasado muchos años, pero la verdad suele tranguedir los obstáculos tempóreos y sobrevivir o, en ciertos casos, sólo mutar los argumentos que la soportan para ser más convincente.
Psicoanálisis de los cuentos de hadas, de Betteheim, es una obra que ilustra al lector acerca del modo en que los cuentos de hadas influyen en el inconsciente infantil e, incluso, en el adulto: ¿de qué modo puede ligarse la sexualidad con el hecho de que el príncipe le coloque a Cenicienta la zapatilla olvidada? ¿cómo puede explicar la historia de Caperucita Roja las dificultades edipianas de que es presa una niña-joven?¿cuál es el beneficio de contar a un niño una historia totalmente fantástica plagada de elementos irreales?...
Este es uno de esos libros que no pueden disfrutarse plenaente sin una condición previa, y la correspondiente a él es que, como advierte el autor, se conozca de antemano (o por lo menos paralelamente a su lectura) la versión original de los cuentos de hadas; preferentemente, la de los hermanos Grimm.
No sé si a alguien le interese, pero sé que este viaje es uno de esos realmente inolvidables y, por lo menos, la garantía es que gracias a los cuentos de hadas, las estructuras inconscientes vivieron felices para siempre.

lunes, 27 de julio de 2009

26 de julio... ya son 53 años

El 26 de julio de 1953, por fin, un grupo reducido pero decidido de jóvenes cubanos asaltaron vehemente y equivocadamente el "Cuartel Moncada"; fué un episodio frustrado pero, sin duda, determinante como pocos en la posterior guerrilla revolucionaria: de entrada, fué en conmemoración de este suceso que la campaña de 1959 se llamó "26 de julio"; luego, gracias a que fué fallida la emboscada, Fidel escribió uno de los discursos más románticos de la revolución "La historia me absolvera", y por último, de no haber sido frustrado el asalto al "Cuartel Moncada" el Ché Guevara habría sido un simple y lejano espectador de la liberación de Cuba (lo cual, sin duda, habría sido igual de importante).

En ocasiones, pareciera que la historia se empeña en confundir los rumbos con alarmas inesperadas, pero es entonces cuando hay que detenerse y comprender que, por más extraños que nos resulten, los caprichos de la historia terminan poniendo cada cosa en su sitio; dependerá como siempre, de la poesía del hombre, el modo en que los hechos serán transmitidos a las generaciones venideras.

sábado, 11 de julio de 2009

Él sí creyó


... Él estuvo ahí, en las entrañas del combate,
en los sitios que lo adoptaron con orgullo,
creyendo en Marx, en la revolución, en Fidel,
en Latinoamérica; y no encontró nunca,
en su andar asmático de treinta y nueve años,
un pretexto lo suficientemente válido para
dejar de creer y, sobre todo, para dejar de
luchar por lo que creía.

sábado, 20 de junio de 2009

"Disculpa comandante"

Quizás ya te han escrito suficiente,
quizás ya hasta estás harto de escuchar
lo grande que es la historia de tu hazaña y tu verdad,
la magia de tu boina con su estrella de lealtad,
quizás ya te comienzas a enfadar.

Y es que cuando te fuiste no esperabas
transformarte en figura comercial:
tu imagen congelada hoy se encuentra en cualquier lugar,
incluso entre las causas más ajenas a tu ideal,
revistas, ropa, zippos y demás.

Sé que si nos miraras morirías
de rabia y de tristeza una vez más,
por ver que preferimos las palabras que luchar,
y que hemos olvidado uno, dos, treinta Vietnams
que enconmendaste tener que fraguar.

Disculpa comandante por la falta
de respeto a tu lucha sin final,
hoy grita tu mirada con su fuego de inmortal
que sobran las canciones y que falta voluntad
para cambiar lo que debe cambiar,

y me robo una frase que resume tu verdad:
"es el hombre quien muere pero no lo hace su ideal",
prohibiéndonos la opción de claudicar.

Escrita en mi alcoba en alguna tarde del 2007.

martes, 16 de junio de 2009

Nostalgia por lo venidero

Esta entrada quiero dedicársela al doctor Éric García, por haber sido capaz, en sólo un año, de contagiarle a un grupo apático el amor por la Psicología, por permitirnos también ser parte de ese fuego cruzado entre su propuesta y el Psicoanálisis; por hablarnos de psicópatas, psicopatologías, cerebro, entorno, etcétera; por habernos hecho sufrir con exámenes interminables que hoy podemos presumir de haber superado; quiero agradecerle cada "cómo estás", "te sienta bien ese color", "al rato bajo y nos echamos un partidito", porque ninguna de esas frases venían incluídas en el programa curricular.
Quiero agradecerle todo lo que implicó este año, son tantas cosas que me parece lógico no mencionarlas todas; pero quiero agredecerle, sobre todo, la confianza adulta que deposita en la juventud, en la universidad y en la Psicología, y es que ahora sabemos que sea cual sea el enfoque, las guerras interdiciplinarias son saludables y hasta necesarias; y entonces, personalmente, me comprometo a ser un psicoanalista que le dará muchos dolores de cabeza, porque creo que no hay un mejor modo de corresponder a la esperanza depositada en nosotros, que ser profesionales dignos de ser escuchado o leídos.
Ahora que venga lo que sea, y que su camino siga siendo dibujado por unas alas poéticas, y andados por unos pasos firmes, y que siempre, apesar de lo riguroso que es el tiempo, tenga oportunidad de sentir nostalgia por lo venidero.

GRACIAS POR TODO.

miércoles, 10 de junio de 2009

Kant y Las Obligaciones Humanas (continuación)

Es plausible un intento como el de los Derechos Humanos de luchar en pos de lo óptimo, pero sigo pensando que creer en la buena voluntad de los seres humanos no significa que no tenga que haber algunas precauciones por si fallamos.
La idea de que existiera un tratado que hablara de todas las cosas que nos corresponde hacer con respecto a los demás, y no sólo de las cosas que merecemos por haber nacido humanos, parte de que, definitivamente, los derechos humanos están redactados de un modo en el que la invitación implícita es "defender la dignidad propia", y creo que en estos tiempos en donde la moral es sólo una palabra aguda con acento en lo superfluo, urgen más los textos que nos recuerden qué es lo que tenemos qué hacer, cómo debemos sacrificar nuestro hedonismo para dignificar los derechos de los demás; y que esa, pase lo que pase, es nuestra principal Obligación humana.
Creo que la ONU y los derechos humanos (con todo y su surgimiento en medio del contexto más óptimo para las suspicacias) son un buen comienzo, pero ahora tendría que haber una evolución, y, según esta propuesta, esa evolución se llama: estoicismo kantiano: la ética del deber por el deber.
Kant y su ética son el principio y fin de esta propuesta; y quien no comprenda esto dirá que actuar como se debe no es suficiente, dirán que tiene que existir la conciencia plena de que con nuestros actos dignificamos al prójimo, pero es ahí, justamente en este punto, en donde surge lo más sublime que se encuentra en Kant: el hombre, debe ser capaz de actuar como se debe, pero nunca porque esto implique una consecuencia benéfica o por el hecho de seguir fatalistamente algunos preceptos, sino por el significado de hacerlo en sí, y sólo entonces, el comportamiento humano alcanzará su máxima y más valiosa expresión, ya que se sublimará cualquier conducta con el simple hecho de actuar en beneficio de las pautas universales.
Quizás es una hipótesis que le queda grande a mis palabras, pero creo que los esbozos filantrópicos nacen así, sin forma, sin slogans, sin consignas, pero con toda la pasión y filosofía al alcance de la mente.


"Actúa siempre de modo que tu conducta pudiera servir de principio para una legislación universal."
I. Kant

lunes, 8 de junio de 2009

Obligaciones Humanas

Alguna vez esuché decir a Arjona que lo lindo de escribir es que uno es dueño de el destino de las historias que fabrica (cosa que no siempre sucede en la realidad) y ésto me recordó cuando Freud escribió que el sueño diurno es la materia bruta de la manifestación poética.*
Comienzo con estos recuerdos esta entrada porque hoy, con algo de miedo, quiero tener en mis manos el rumbo de esta hipóteisis sin sustento: Hasta ahora los derechos humanos han sido uno de los esfuerzos más loables en contra de las injusticias ocurridas entre semejantes, pero sigue convenciéndome más una alternativa de base kantiana, sin tantos fines protocoloarios y mercadotécnicos, sino más bien funcionales: Las obligaciones humanas.
Para su instauración no harían falta convenciones internacionales en algún lugar de África; no harían falta los trajes elegantes, los peinados perfectos ni los discursos rimbombantes; para su intauración sólo serían necesarios algunos preceptos (cons sus respectivas sanciones específicas en caso de incumplimiento), algunas firmas, y sobre todo, unas cuantas curules ocupadas por hombres comprometidos y no por bultos fotogénicos.
Imagino el primer artículo que no hablaría de todas las bellas variantes de humano que existen ni de el premio que merecemos por el siemple hecho de haber nacido de otro ser humano; más bien diría algo como:
Sea cual sea la condición individual o social (sexual, económica, jurídica, etc.) de cualquier ser humano, todos, conocedores ó no de este tratado, están insoslayablemente obligados a llevar a cabo las imposiciones que de él emanan, adquiriendo asimismo el inherente compromiso de pagar cada falta con las sanciones determinadas para cada caso específico.
Suena dictatorial, pero ahora viene el sustento filosófico...


Continuará...


*Freud S. Introducción al Psicoanálisis.

domingo, 7 de junio de 2009

El arte de fracasar como terapeuta



Presentaremos un esquema que incluye una serie de procedimientos que permitirán aumentar la probabilidad de fracasar a cualquier terapeuta. Éste incluye los factores que la experiencia señaló como esenciales y que incluso pueden ser utilizados por terapeutas sin talento.

- Insistir en que sólo muchos años de terapia lograrán cambiar a un paciente.
- Advertir a la gente que el hecho d e que se dé un mejoramiento espontáneo aumenta el riesgo de caer en una crisis psicótica o caer en la bebida.
- Concentrarse en el pasado del paciente.
- Ignorar la vida real del paceinte y concentrarse en su infancia.
- Evítense los pobres porque ellos exigen resultados y no se les puede distraer con conversaciones profundas.
- Por ningún motivo dar consejos ya que se corre el peligroso riesgo de que el paceinte los siga.*

La primera vez que leí este libro no tenía idea de qué era el Psicoanálisis, la terapia directiva y en general la Psicología; ahora, con un breve esbozo de lo que es cada cosa, comprendo que mi ignorancia de esa primer lectura me restringió las carcajadas que ahora puedo disfrutar.

Creo en el Psicoanálisis pero aún no soy nadie para defenderlo, por eso agradezco este capítulo humorístico que me induce a dudar y, sobre todo, a refutar.

Me facina la crítica sarcástica (aún sin estar de acuerdo), creo que tienen gran efecto, pero bueno, es lógico, hace más de cien años que sabemos de el poder de el chiste y todas sus implicaciones.




* Haley J. (1994). Las tácticas de poder de Jesucristo y otros ensayos. Barcelona: Paidós.




sábado, 6 de junio de 2009

Una tarde póstera


Por fin, después de tanto anuncio y tantos planes, el pasado jueves 4 de junio logramos tener el encuentro filosósofico que nos debíamos con el escritor Leonardo da Jandra. Desde que todo era un plan difuso, supe que sólo hasta escuchar a Leonardo sentado frente a nosotros, tendríamos conciencia total del valor que sus palabras cobran en medio de una globalización que ya no nos deja voltear a ningún lado.

La conferencia fué Un esbozo de la psicología del poder, y da Jandra se permitió abrir muchos ojos, inyectar palabras nuevas en nuestro reducido léxico, gritar, gesticular, escupir groserías que de algún modo sonaban poéticas, responder preguntas, inducir respuestas; incluso se dio tiempo de manifestar su oposición al Psicoanálisis.

Leonardo nos regaló una tarde póstera que no nos merecíamos pero que nunca olvidaremos, y cada quien tiene su ecena favorita: la mía es recoldarle apasionado, con las manos temblorosas, la mirada centrada en las imágenes que evocaba, la voz segura y modulada a la intensidad que el argumento requiriera, y, sobre todo, lo recuerdo ahí, mirándonos, creyendo en nosotros a pesar de que no le hemos dado motivos para hacerlo, y recordándonos que para ser un digno y crítico expositor sólo se requieren dos cosas: conocimiento y pasión.

La incetidumbre del comienzo


Me parece que es normal, siempre que se comienza algo, tener la inceridumbre de qué es lo que sucederá, qué tan bien ó qué tan mal saldrán las cosas; y considero que es sano que así sea, quizás si fuera un psicótico mesiánico tendría la certeza de que todo saldrá bien; y si fuera uno paranoide sería completamente al revés. Hoy no sé si esto sirva ó no, pero sé que eso me alegra, sé que ahora que este Blog comienza es potencialmente capaz de ser lo que desée, así que sin más, soslayando un poco las dudas, arrancamos, sólo espero que en el camino (sea de la longitud que sea) encontremos siempre, en cada parada, un nuevo motivo para seguir juntos en la siguiente entrada.