sábado, 11 de julio de 2009

Él sí creyó


... Él estuvo ahí, en las entrañas del combate,
en los sitios que lo adoptaron con orgullo,
creyendo en Marx, en la revolución, en Fidel,
en Latinoamérica; y no encontró nunca,
en su andar asmático de treinta y nueve años,
un pretexto lo suficientemente válido para
dejar de creer y, sobre todo, para dejar de
luchar por lo que creía.

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