lunes, 30 de agosto de 2010

CABALLEROSIDAD (Parte I)

Como generalmente sucede, uno encuentra en los momentos más profanos, los mejores pretextos para filosofar profundamente. El tema de este día es la caballerosidad, y es que, gracias a la influencia Anna Freud y su explicación del altruismo, ahora me resulta prácticamente imposible dejar de relacionar cualquier indicio de bondad humana, con una intención perversa perfectamente disfrazada... de ahí que, justo ahora, y desde hace algún tiempo, puedo revivir una sentencia definitiva: ¨LA CABALLEROSIDAD ES EL MODO MÁS SUBLIME DE CORTEJAR A UNA MUJER¨.
Partamos de que, sin duda, el objetivo genuino de cualquier relación hombre/mujer es el acto sexual. Cada uno tiene una participación particular en este juego malintencionado: ¨El hombre es quien intenta y la mujer quien permite¨. De ahí que, ciertamente, la búsqueda sexual esté simbolizada en cualquier actividad que lleven a cabo un hombre y una mujer juntos.
Con la aplicación de la caballerosidad sucede que, simultáneamente, el hombre envía dos mensajes: el primero, consiste en dejarle claro a la mujer que el sexo masculino es el que tiene el poder, por eso, cuando se es ¨caballeroso¨ se llevan a cabo acciones que evitan el esfuerzo, sobre todo físico, de la mujer. El segundo mensaje es mostrar que, con la atención prestada, el hombre resalta la importancia de la condición femenina: cuándo se ha visto que un hombre sea caballeroso con otro hombre...

continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario