En conclusión, puede afirmarse que la CABALLEROSIDAD es, simultáneamente, una empresa que el hombre lleva a cabo para satisfacer dos fines inconscientes: proteger su propia masculinidad, y cortejar a la mujer.
Santiago Ramírez ha explicado en su libro El mexicano: psicología de sus motivaciones, de qué modo es percibida la figura materna (y por ende la femenina) dentro de la cultura mexicana. Explica el impacto que tiene la separación de la madre y cómo este evento determina y orilla al mexicano a lo que él denominó "imortamadrsimo", o sea, valemadrismo. Éste se da como un mecanismo de protección anticipado frente cualquier situación o persona que, por resultarnos importante, podría llegar a lastimarnos. Es decir, la consigna incosnciente es: ¨prefiero mil veces mostrar hostilidad e indiferencia ante lo que amo, antes de que ésto me dañe¨.
La caballerosidad es un fenómeno que no obedece a esta norma, e implica, sin duda, el hecho de poner en riesgo la guarida valemadrista con que nos protegemos de amar a alguien o a algo. Luego entonces, y definitivamente, no puede dejar de otorgársele a esta actitud (la caballerosa), toda la carga sexual/genital que se oculta tras el antifaz sublime de un comportamiento totalmente antinatural: UNO AMA A LA MADRE, PERO LA MADRE NOS TRAICIONA EN EL COMPLEJO DE EDIPO, ENTONCES, ANTE EL RIESGO DE UNA NUEVA TRAICIÓN, ES MEJOR MOSTRAR UNA ACTITUD VALEMADRISTA. SIN EMBARGO, AL SER UN VALEMADRES, CÓMO LOGRARÉ SEDUCIR A UNA MUJER... YA LO SÉ, LO HARÉ MEDIANTE UN RITUAL ACEPTADO SOCIALMENTE EN EL QUE, SIMULTÁNEAMENTE, PUEDA SER VENERADO POR MIS SEMEJANTES (SATISFACIENDO MI NARCISISMO), PUEDA MOSTRAR UNA CONDUCTA PROPIA EXCLUSIVAMENTE DE LOS HOMBRES (CONFIRMACIÓN DE MI MASCULINIDAD), Y, PRIMORDIALMENTE, SEA CAPAZ DE PERFORAR LA CERRAZÓN SEXUAL FEMENINA (PERFORACIÓN SIMBÓLICA DE LA VIRGINIDAD).. Éste es, sin duda, el discurso inconsciente y furtivo que da origen al honorable y bien ponderado fenómeno de ¨LA CABALLEROSIDAD¨. Fin.

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